viernes, 25 de noviembre de 2011

Epoca romana




Un vistazo de la vida cotidiana en Génova entre los siglos XVII y XVIII, en una representación artística de la natividad de la escuela genovesa atribuido a Maragliano Madonnetta. Sconfitta y alojado en el Santuario de Cartago, Roma era el objetivo de ampliar hacia el norte, y se sirvió a Génova como base para las incursiones, entre 191 y 154 aC, las tribus del interior de Liguria, en alianza con Cartago por décadas. Fue durante este período que él percibe una temprana vocación del puerto de Génova como puerto de comercio, gracias a los oficios que se desarrollaron con las ciudades romanas más importantes en el interior, en Tortona (Derthona) y Piacenza (Placentia).

La romanización se destaca con la expansión de la ciudad desde el castrum primitivos de la zona de Santa Maria di Castello y el promontorio del muelle, a la zona de San Lorenzo y Mandraccio.

En la era de Augusto Génova, Liguria, fue parte de la IX Región, pero poco más es digno de nota para este periodo, que se cree que representa a la ciudad en efecto una era de reducción de personal, probablemente debido a la falta de comunicaciones.Con el comienzo del siglo IV, Milán (Mediolanum), se convirtió en una de las cuatro ciudades imperiales recibiendo un impulso económico y demográfico.

Génova fue el comienzo de una relación provechosa que durará para siempre. El posterior traslado de la sede de un arzobispo en la ciudad lombarda para el norte de Italia dio un nuevo impulso al desarrollo urbano en Milán y Génova se aprovechó de eso para aumentar su comercio y su papel estratégico.


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